jueves, 25 de octubre de 2018

Yo reseño: Mentira, de Care Santos

Autora: Care Santos
Editorial: Edebé
Colección: Periscopio
Páginas: 249
ISBN: 9788468315775

Sinopsis

Xenia lucha por sacar mejores notas, impulsada por la ilusión de entrar en Medicina, pero últimamente su rendimiento está bajando. Y es que Xenia se ha enamorado, aunque no de un chico de su entorno, sino de un fantasma, de una voz sumergida de Internet con la que comparte su pasión por la lectura. Como Xenia es decidida y su amor virtual se niega a una cita, se propone sorprenderlo, de modo que inicia sus averiguaciones con los pocos datos que dispone. Y todo resulta ser falso, una mentira, ni la foto ni el nombre son reales. ¿Quién es en realidad su alma gemela? Arrepentida por el abandono de sus estudios confiesa todo a sus padres, segura de haber sido víctima de algún desaprensivo. Pero pronto un paquete inesperado va a revelarle la identidad del muchacho con la que compartió sus más íntimas emociones. Proviene de la cárcel de menores y contiene la historia de un asesino.


Bueno, esta no es una novela de temática LGBTI, como la mayoría de las obras que suelo reseñar. La leí porque fue la novela que ganó el último premio Edebé de novela juvenil y quería ver qué tal, el perfil de las obras que se llevan el premio, digamos. 

Lo malo de este libro, de su paratexto, en realidad, es que la sinopsis prácticamente es una reseña perfecta. Creo que dice demasiado, deja todo servido y nada a la imaginación.

Voy a empezar diciendo que la novela me dejó bastante indiferente por dos cosas: en primer lugar, me pareció que desaprovecha bastantes aspectos que habría sido interesante desarrollar; y segundo, todo ocurre demasiado rápido y el final parece escrito a las apuradas. Sin embargo, cuando leí las bases del concurso Edebé me di cuenta de lo que pasaba: las obras enviadas tienen que tener 200 páginas como máximo. Bastante poco. Creo que ese es el motivo de todos los puntos flacos de la novela, la limitación que tuvo la autora a la hora de escribir. Es un libro muy cortito, lo leí en un par de horas.

Empecemos.

Xenia es una chica de dieciséis años que vive con sus padres, controladores en extremo. Pero controladores en serio, eh. No le dejan tener la computadora en su habitación, no le dejan tener Internet en el celular, no le dejan usar la computadora luego de la cena. Su madre controla todas sus actividades en Internet con la excusa de cuidarla de sus peligros. Además, Xenia se esfuerza muchísimo en la escuela porque quiere ser doctora, porque a sus padres les encantaría tener una médica en la familia. Este es el primer aspecto que no se desarrolla lo suficiente. Xenia es un personaje pasivo frente al control de sus padres y no evoluciona a lo largo de la historia. 

Como dice la sinopsis, Xenia comienza una relación por Internet con un chico de su edad: encuentra en un foro de lectura un comentario acerca de El guardián entre el centeno, se interesa por su autor, y le escribe. Así comienza su relación con Marcelo, que en realidad no es Marcelo, sino Éric. El joven no le cuenta que está en una cárcel de menores y sus correos siempre son muy cortos. Se niega a que se vean en persona y le pasa la foto de otro chico. Xenia, que se enamora de él, le insiste para que se encuentren, pero "Marcelo" evade sus pedidos. El enamoramiento también transcurre demasiado rápido. En menos de diez intercambios de emails, los personajes ya están enamorados. 

Uno de los temas principales de la novela, como dije más arriba, es el control. El control parental que padece Xenia en su casa, el control policial con el que debe lidiar Éric en el reformatorio..., el control emocional que llevó a Éric a la cárcel.

Éric vivía en un barrio marginal y fue abandonado por su madre cuando tenía cinco años. Su padre no se encargaba de él y Ben, su primo, un traficante de drogas, lo denunció a servicios sociales y se hizo cargo de él. Por eso, Éric venera a su primo de todas las formas posibles. Continuamente afirma que, de no haber sido por él, habría terminado muerto.

La novela tiene una estructura bastante desbalanceada. Comienza narrada en primera persona por Xenia y continúa siendo narrada por Éric en una extensísima carta en la que le cuenta a Xenia toda su vida y cómo es que terminó en la cárcel. La mayor parte de la historia transcurre en el pasado y cuando se vuelve al presente, los hechos se amontonan y dan un final que, si bien cierra la historia perfectamente, lo hacen de modo abrupto.

SPOILER. Éric está en la cárcel por un crimen que en realidad cometió su primo, Ben. Este ya era era mayor de edad, sería juzgado como adulto y enviado a una prisión común. Ben le pidió a Éric que se autoincriminara, ya que de esa forma sería juzgado como menor y enviado a la cárcel de menores. A eso me refería con el control emocional. SPOILER.

Somos los excrementos del sistema. ( ... ) Al día siguiente de habernos puesto en paz con la sociedad, ella se desentiende de nosotros por completo. Se supone que estamos aquí para hacernos mejores personas, para entender que lo que hicimos está mal y que no debe repetirse, para arrepentirnos. Sin embargo, una vez nos hemos reformado, nadie sabe qué hacer con nosotros. Se abre la puerta y eres una persona como todas. Pero en realidad no lo eres. Quizá no lo serás jamás.


Creo que este es uno de los pasajes más fuertes de la historia. Sin embargo, esta interrogación no se responde para Éric. ¿Logrará ir a la universidad, tal como desea? ¿Cómo será su relación con Xenia?

En fin. Sentí que a la novela le falta bastante historia por contar y que habría sido excelente que hubiese sido escrita en otras circunstancias. 

sábado, 6 de octubre de 2018

Yo reseño: Last Night I Sang to the Monster, de Benjamin Alire Sáenz


Last Night I Sang to the Monster
Hardcover, 239 pages
Published: September 1st 2009 by Cinco Puntos Press
ISBN: 978-193-369-358-3

Zach is eighteen. He is bright and articulate. He's also an alcoholic and in rehab instead of high school, but he doesn't remember how he got there. He's not sure he wants to remember. Something bad must have happened. Something really, really bad. Remembering sucks and being alive - well, what's up with that?

I have it in my head that when we're born, God writes things down on our hearts. See, on some people's hearts he writes Happy and on some people's hearts he writes Sad and on some people's hearts he writes Crazy on some people's hearts he writes Genius and on some people's hearts he writes Angry and on some people's hearts he writes Winner and on some people's hearts he writes Loser. It's all like a game to him. Him.God. And it's all pretty much random. He takes out his pen and starts writing on our blank hearts. When it came to my turn, he wrote Sad. I don't like God very much. Apparently he doesn't like me very much either



Después de leer Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, me quedé con muchísimas ganas de leer más de este autor. Me sorprendí al darme cuenta de que Ari y Dante es una novela muy suave, digamos, en comparación con otras novelas suyas. Leyendo una entrevista, él lo afirmó. Por lo general, sus novelas son bastante duras, y con Ari y Dante quiso escribir algo más tierno, más dulce. ¡Pero vamos con esta novela!

Antes de que me pregunten: no, lamentablemente no está en español.

Zachariah tiene dieciocho años y se encuentra en un centro de rehabilitación por causa de su alcoholismo. No sabemos cómo llegó allí; él sí lo sabe, pero prefiere no recordarlo. Nunca le cuenta su historia a Adam, su terapeuta personal; y tampoco lo hace en las terapias de grupo. 

Zach viene de una familia disfuncional. Su padre es alcohólico y su madre es depresiva y agorafóbica. Sin embargo, y a pesar del dolor que siente por ello, trata de convencerse de que la situación no es tan mala como podría haber sido: su padre no es violento, trabaja y se ocupa de la familia. "Simplemente" bebe y bebe todos los días, luego de llegar del trabajo.

Quien sí es violento es Santiago, el hermano mayor de Zach. Santiago es adicto y en más de una ocasión lo golpea. Cuando algo así le ocurre (cuando algo chocante le ocurre; como cuando su madre quiere tocarlo de formas no-maternales; o cuando un chico lo invita a salir y quiere besarlo, Zach agarra alguna botella de whisky de su padre y sale a beber. A veces bebe con sus amigos, que también andan en drogas, y en ocasiones consume cocaína. 

I know people think that druggies are really nothing but a bunch of losers. But the truth is that the smartest kids, they’re the ones doing the drugs. We’re thinkers and we don’t like rules and we have imagination. All right, so we’re also all fucked up. But hey, you think sober people aren’t all fucked up?

La novela está completamente narrada así, en primera persona, con ese estilo desenfadado e informal.

En el centro de rehabilitación, Zach comparte habitación con Sharkey y Rafael. Sharkey es un joven de veintisiete años que viene de una familia muy adinerada y que está intentando luchar contra su adicción a varias drogas. Rafael es un hombre de más de cincuenta años que también es alcohólico.

Zach establece con Rafael una relación muy estrecha, una relación casi de padre-hijo. Para Zach, la presencia y la ayuda de Rafael serán determinantes: Rafael sí ha aceptado que es alcohólico y está dispuesto y decidido a luchar contra sus monstruos. 

This is my thinking. I’m not really an alcoholic. I just overdid it one night and got some kind of alcohol poisoning. Okay, maybe I overdid it for a period of several days. Maybe weeks. But I’m okay now. That’s my thinking on the subject. 

La historia de Rafael es tristísima. Lloré a mares cuando por fin tuvo fuerzas para contar su historia en la terapia de grupo. Rafael atravesó experiencias que ningún niño ni ningún ser humano debería sufrir jamás. Al igual que Zach. Esta, para mí, fue una de las escenas más fuertes... ya que incluso Adam, el psicólogo del grupo, siempre tan estoico, no puede evitar llorar. 

Adam fue mi personaje favorito, sin duda, aunque obviamente no llegamos a saber mucho de él, solo que tiene dos hijos. Es un hombre entregado a su trabajo, muy humano, afectuoso y cálido. Hace todo lo posible para sacar adelante a Adam sin presionarlo, con delicadeza y cuidado. ¡Me encantaría saber más de este personaje!

No le recomiendo esta novela a cualquier persona. Como dije, es una novela muy dura, triste, aunque su final es muy bello y esperanzador. La mayor parte de la acción transcurre en la cabeza de Zach, en sus monólogos internos, en sus recuerdos, en sus sueños. Así que si leer largos monólogos internos les aburre, esta novela no es para ustedes. A mí, por mi parte, me encantan estas novelas profundas que se meten en la mente de los personajes. Por eso estoy enamoradísima de la pluma de este autor. Al igual que en Ari y Dante, no deja de sorprenderme que una prosa tan sencilla pueda ser tan poética. 

This is the way I see it: if you get to know yourself really well, you might discover that deep down inside you’re just a dirty, disgusting, and selfish piece of shit. What if my heart is all rotted out and corrupted? What about that? What am I supposed to do with that information?

Les confieso que compré el libro pensando que me encontraría con una novela de temática gay y seguramente se lo estarán preguntando dado que este es un blog de literatura LGBTI. Bueno, no. Zach realmente no muestra ningún interés por ninguno de los sexos y, como dije, cuando un chico, llamado Sam, quiere avanzarlo, se enoja y se emborracha. Estuve un rato pensando en por qué se emborracha. Entiendo que tal vez enojarse podría ser una reacción homofóbica, pero ¿y emborracharse?
Más adelante, Sam aparece de nuevo (siempre en los recuerdos) y Zach no se muestra tan reacio con él. En conclusión, sentí que Zach también está descubriendo su propia sexualidad (no necesariamente homosexual) y que sus traumas pasados no lo han dejado explorar ese aspecto de sí mismo. 

Pues bien. Last I Night I Sang to the Monster es una novela preciosa, dura e íntima. Por lo que ya dije, no se la recomiendo a todo el mundo (menos si están pasando por un mal momento). Yo le seguiré la pista a BAS y aguardaré ansiosa sus siguientes novelas :)


Benjamin Alire Sáenz leyendo las primera páginas del libro:


miércoles, 26 de septiembre de 2018

Yo reseño: A de amor, de David Levithan

Título original: The Lover's Dictionary
Autor: David Levithan
Editorial: Grijalbo
Nº páginas: 224
Encuadernación: Tapas duras con sobrecubierta
ISBN: 9788425347290

A de amor es la historia de una relación amorosa narrada desde una perspectiva fresca y original... es una ventana abierta a la intimidad de dos personas que se aman... es el retrato inolvidable de una pareja de nuestros días y una forma de decir te quiero... A de amor es un verdadero regalo para los sentidos, que hay que leer despacio y que llegará al corazón de todos los lectores.





El título original de esta novela es The Lover's Dictionary. A modo de entradas en orden alfábetico, el narrador, del que solo sabemos que es un hombre, va relatando sus vivencias, sus sensaciones, sus miedos, sus dudas... Todo lo que ha experimentado en su actual relación de pareja

Abismo, Barrera, Frágil, Hado, Idílico, Obstinado, Libidinoso, Vanidad.

No hay un orden cronológico, sin embargo, ¡es una relación amorosa! La primera cita, la segunda, la tercera. Ese momento en que dejan de contabilizar su relación en citas y comienzan a hacerlo en meses. El descubrimiento del otro: sus gustos, sus no-gustos. Las escapadas de fin semana. Las dudas, los celos. La convivencia. La infidelidad. La desilusión.

Lo más interesante de esta novela es que está narrada de forma en que nunca sabemos el género del amado, es decir, si la pareja del protagonista es un hombre o una mujer. Eso es lo que la hace tan especial e interesante. Solo sabemos que su nombre comienza con K. ¿Kate? ¿Kyle?

Basta

Esto va dedicado a tu compañera de trabajo, Marilynn.
Por favor, Marilynn, deja de hablar del embarazo de tu hermana.
Y, por favor, deja de llegar tarde.
Y, por favor, deja de llevarte a mi amor de copas.


¿Lo ven? En donde el narrador podría haber dicho novio o novia, dice amor.

 Respecto de esto, me pasó algo rarísimo que jamás me había ocurrido:

Cuando comencé a leer, lo hice pensando en que el amado era una mujer porque

—Estoy encinta.
Y te echaste a reír.
Me reí aunque no me hizo gracia. 


“I’m pregnant.” And then you cracked up.
I laughed even though I didn’t feel like laughing. 


Sin embargo, pregnant en inglés no tiene género y puede usarse, a modo de broma como en este caso, para referirse a un hombre. Tenemos que tener en cuenta que es un libro traducido. Desconozco el proceso editorial de la traducción en estas grandes editoriales, pero sospecho que ese "encinta" es un error. También hay otra palabra, "juntas", que hace pensar que el amado es una mujer. Aquí tenemos la contrastación de dichos fragmentos en español y en inglés:

[Tu amiga] Dijo que esperaba que yo tuviera más éxito a la hora de compartir cama contigo del que tuvo ella cuando os fuisteis de viaje juntas, después del primer año de universidad, ya que tú ocupabas todo el espacio...

She said she hoped I was more successful in sharing a bed with you than she had been on your junior year road trip, when you would take up all the space...

Como ven, hay un problema con la traducción, ya que en el idioma original es evidente que el narrador no piensa contarnos si su pareja es hombre o mujer porque su objetivo es simplemente hablar del amor.

Y como les decía, en mi cabeza me imaginaba las situaciones y veía un hombre y una mujer. Sin embargo, luego comenzaron los pequeños indicios de que la pareja está conformada, en realidad, por dos hombres. Una es que los personajes se conocieron en una app de levante; sí, como dije, pequeños indicios. Nada que lo confirme, un hombre y una mujer, así como dos mujeres, también pueden conocerse en una app. ¿Ven? Nunca estamos seguros, aunque:

Me gustaría borrar el día que te dije «cielo» delante de tu hermana y reaccionaste como si le hubiera enseñado fotos de los dos haciendo el amor.

Me bombardean por todas partes: la mayoría no sabe mi nombre y nadie sabe cómo clasificarme en relación a ti. Algo más que novio, menos que cónyuge.
A partir de esos pequeños y etéreos indicios ¡la mujer de mi imaginación se transformó en un hombre!

Y es que, claro, el amor es amor independientemente del género de los amantes. Estoy segura de que Levithan planeó esto muy a consciencia y me encantaría preguntarle.

El personaje se desnuda ante nosotros y nos cuenta incluso esos secretos que no se atreve a compartir con su pareja: esas cositas que no le soporta, esos miedos que prefiere callarse, el saber que son tan diferentes y la sorpresa de saber que dos personas tan distintas pueden amarse.

Advierto que la novela está conformada por pequeños momentos y que la historia de amor se construye a partir de ellos. Vamos recibiendo la información de a fragmentos. En varias reseñas leí que los lectores (jóvenes por lo general) no empatizaron con los personajes porque no llegaron a conocerlos a fondo. Bueno, yo sí empaticé mucho con el narrador. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el protagonista de la historia no son los amantes: es su relación. Esto puede sonar confuso, pero es así. Y hay que tenerlo en cuenta antes de valorar la novela a la ligera y decir que "no es buena" cuando solamente es diferente.

¿Se animarán a leerla?

lunes, 3 de septiembre de 2018

Yo reseño: Deja escapar a los lobos, de Carol Rifka Brunt

Título: Deja escapar a los lobos
Autora:  Carol Rifka Brunt
Edición: 1ª Edición: Octubre 2014
ISBN: 9788415893301
Editorial: Maeva

Sinopsis:

Solo existe una persona con la que June, una chica tímida e introvertidade catorce años, se ha sentido verdaderamente unida: su tío Finn, un pintor excepcional. Distanciada de Greta, su hermana mayor, y de sus padres, demasiado volcados en sus respectivos trabajos, solo se siente ella misma en compañía de su tío. 

Finn es su confidente, su padrino, su mejor amigo. Cuando fallece tras una larga enfermedad, de la que su madre le cuenta muy poco, su mundo se derrumba. Pocos días después recibe un extraño paquete con la tetera favorita de Finn, acompañada de una nota firmada por Toby, un supuesto amigo de su tío a quien su familia rehúye. 

Toby le pide, siguiendo el último deseo de Finn, que se reúnan en secreto. Este encuentro supondrá el inicio de una amistad inesperada pero auténtica, en la que June encontrará el apoyo que necesita y aprenderá a hacerse mayor.

***

Esta novela se ha transformado en mi segunda novela juvenil favorita (la primera es Dos chicos besándose, de David Levithan). Curiosamente, por reseñas que leí, creo que es una novela que los adultos valoran y disfrutan más que los adolescentes porque es una novela realista y de una profundidad que exige cierta madurez.

Voy a empezar esta reseña diciendo que es una novela preciosa y triste. Es una de esas historias cuyo final está escrito desde el principio y resulta inexorablemente inevitable. 

El tío de June, Finn, muere por causa del VIH/SIDA (no está explícito en la sinopsis, pero en la novela el lector se entera en el primer párrafo, así que no estoy spoileando). Finn era un pintor muy famoso y talentoso, y antes de morir decidió pintar a sus dos sobrinas, June y Greta. Para esto, las chicas se trasladan junto a su madre, Danielle, desde las afueras de Nueva York (los árboles de la portada representan el lugar donde viven) hasta el centro de la ciudad (los edificios). Cuando lo termina, Finn llama al cuadro Deja escapar a los lobos.

La novela está ambientada en el año 1987. El virus del VIH fue descubierto en el 1983. En el momento en que transcurre la novela, todavía no había comenzado a circular la zidovudina (AZT), que fue el primer antirretroviral. Y a eso hay que sumarle que las formas de transmisión no estaban claras para muchos y alguna gente pensaba que el virus podía transmitirse por un apretón de manos.

June tiene con su tío Finn una relación muy estrecha, ya que él es su padrino. La lleva a museos, escuchan música juntos y le hace obsequios. Cuando Finn muere, June queda devastada. 
Por otro lado, June tiene con Greta, su hermana dos años mayor, una relación un tanto conflictiva. Para June, su hermana simplemente se ha vuelto mala. Para el lector, conforme transcurre la historia, resulta claro que Greta, al ser dos años mayor, tiene un pie en la edad adulta. Y que esto la aterra. 
Por último, los padres de las chicas son contadores y en los meses en que transcurre la novela casi no están en casa: se van temprano y llegan tarde porque tienen que hacer las declaraciones de renta de varios restaurantes. 

June sabe que su tío es gay. Lo que no sabía era que tuviera un amigo especial, tal como dicen sus padres. Ese amigo especial es Toby. June se ríe de lo de amigo especial y se refiere a Toby como lo que es: el novio de su tío Finn. Y el hombre que, supuestamente, le "contagió" (transmitió es la palabra correcta) el virus. 

Toby es inglés y tiene, por los datos que se dan en el libro, entre treinta y treinta y cinco años. Finn debería tener entre cuarenta y cuarenta y cinco. Llevaban juntos diez años y June no sabía nada al respecto. 

Se pregunta por qué...

Y se enoja. Muchísimo. No entiende por qué su tío se lo ocultó y no quiere ni imaginarse que otra persona pudiera conocer, e incluso amar, a Finn tanto como ella. O que Finn amara a otra persona más que ella. A pesar de todo, June accede a encontrarse en secreto con este misterioso hombre que no conoce pero que odia con toda el alma (porque supuestamente es el culpable de la muerte de Finn).

Creo que un claro "síntoma" de la pérdida de la inocencia es el ver a nuestros padres tal como son. Con todos sus defectos. Cuando dejan de ser héroes, cuando dejan de ser perfectos. Y esto es lo que ocurre cuando June conoce a Toby y comprende por qué nunca lo había conocido antes. Por qué siempre la puerta del dormitorio de Finn (y Toby) estaba cerrada. 

Los momentos más hermosos de la novela son esos pequeños instantes en los que June descubre a su tío en Toby. Su aroma, sus gestos, sus pequeños trucos de prestidigitación. Y es que Finn muere apenas comienza la novela y, sin embargo, no deja estar presente en ningún momento. Lo sentimos con nosotros a lo largo de toda la historia.

Pero la tristeza permaneció conmigo. No solo estaba triste por no haber formado parte del mundo de Toby y Finn, sino también porque habían cosas de mi tío que no resultaban ser suyas en absoluto ( ... ). ¿Y si todo lo que admiraba de mi tío provenía en realidad de Toby? Igual había sido Toby el que brillaba a través de Finn todo el tiempo.

Como toda novela realista, no posee héroes ni villanos: todos sus personajes son héroes y villanos a la vez. La madre que no comprende ni intenta comprender a su hija; la madre que le pone un precio en amor al amor; la hermana cuyas acciones contradicen todo el tiempo sus palabras; la niña que hace cosas hirientes sin pensar. Pero la mayor villana de la historia (aunque la palabra le quede grande) es la madre de June. Percibimos su intolerancia desde la primera páginas. 

Comentaba hace un rato que la novela trata de los amores condenados socialmente: el de un hombre por otro hombre (Finn y Toby; homosexualidad); el de una sobrina por su tío (June y Finn; incesto); el de una adolescente por un adulto (June y Toby; pederastia). Pero ojo, no se alarmen. Salvo el de Finn y Toby, que eran pareja, me estoy refiriendo a amores platónicos, amores no carnales. 

Toby tenía razón. Finn fue mi primer amor. Pero él, Toby, fue el segundo. Y aquello poseía una tristeza que se extendía como un gélido riachuelo a lo largo de toda mi vida.

Bueno, ¡de más está decir que les recomiendo mucho esta novela! Espero que se emocionen y la disfruten tanto como yo. Es una historia que llega al corazón. A Argentina la trajó Océano y está publicada en el sello Maeva. Seguramente la podrán encontrar en las grandes librerías sin problema.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Yo reseño: Diez variaciones sobre el amor, de Teresa Mira de Echeverría


14,5 x 20,5 cm, 274 páginas
ISBN 978-987-45840-1-4
Colección Grupal – Libro 4
 Ediciones Ayarmanot, 2015. Cuentos * incluye "Spider", escrito con Guillermo Echeverría, grabados de Inés Saubidet y prólogo de Cristina Jurado.

 En DIEZ VARIACIONES SOBRE EL AMOR, la idea del amor con sus muchos nombres, en sus múltiples formas, es el hilo conductor. Los cuentos que componen este libro están repletos de detalles y de los planteos más genuinos de la ciencia ficción, son construcción y reconstrucción, trabajo amoroso, un fluir en busca de lo desconocido, lo desconocido en el universo y lo desconocido dentro de nosotros mismos. 

“Varios de estos relatos indagan sobre el amor inter-especies. En “Pterhumano”, por ejemplo, resuenan algunas de las referencias que impregnan la bibliografía de la autora: me refiero a la influencia recurrente de China Miéville, de sus paisajes urbanos y orgánicos, repletos de criaturas variadas, inmersas en profundos conflictos personales.” (Prólogo de Cristina Jurado) 

Teresa Mira de Echeverría nació en Pilar en 1971. Es Escritora y Doctora en Filosofía, trabaja como docente universitaria e investiga acerca de la relación entre ciencia ficción, filosofía y mitología. Es una de los fundadores del taller literario “Los clanes de luna Dickeana”. Cuentos suyos han sido premiados y han aparecido en revistas y antologías argentinas y extranjeras. Este es su primer libro de cuentos. 

***

En primer lugar, le agradezco muchísimo a Laura Ponce, editora de Ediciones Ayarmanot, por haberme acercado a este libro. Y no es un agradecimiento por cordialidad. Es un agradecimiento genuino. 

Diez variaciones sobre el amor es una recopilación de diez cuentos que reescriben lo que definimos como relaciones amorosas. Relaciones de pareja, relaciones familiares, amistad. Son cuentos que atraviesan esas estructuras que tenemos instaladas por defecto al ser parte de una cultura X, en nuestro caso (occidentales) monogámica y heterosexual. Y que tanta tinta y sangre cuesta criticar, contradecir y transgredir, desde todos los planos. 

Humanos y pterhumanos desafían la endogamia en "Pterhumano", plantándoles cara a quienes tachan sus relaciones de zoofilia. Las fronteras de los lazos familiares que conocemos y aceptamos (o que nos son aceptables) se difuminan en "Otoño". Algo similar ocurre en "La poética de las sirenas", el primer cuento del libro y el que elegí para esta reseña, ya que, bueno, este es un blog de temática LGBTI.

Eleazar Rickman es un poeta genético: sus poemas no son de tinta y papel. Sus poemas genéticos caminan o se deslizan a su lado, son de carne y hueso; tienen ojos, bocas, dedos y hasta sentimientos. Ada Blenders es una mujer-poema, obra del maestro de Eleazar, Sir Károly Vázquez.

El relato se divide en dos partes. La primera, introductoria, nos presenta a Eleazar y a Ada. La segunda, se centra exclusivamente en el hijo de ambos: Connelly Franz Rickman-Blenders y Vázquez. Tal vez contar esto incurra en dar un spoiler, pero no podría hacer esta reseña sin hablar de Connelly. 

Connelly es un tritón y es una combinación de los rasgos y características más fuertes de sus progenitores. Acerca de sí mismo, dice:

Soy cautivante y embelesador como mi padre, por eso soy un hombre sirena. 
Soy bello pero “raro”, como mi madre, porque soy una poesía hija de otra poesía.
( ... ) por mis venas corre la sangre de Sir Vázquez. Lo que, hablando estrictamente en términos genéticos, me convierte en el hijo de dos varones humanos. Y, hablando poéticamente, en el vástago de un varón humano y una poesía fémina.»
  
Como ocurre con las sineras mitológicas, Connelly no puede emitir palabra sin que eso suponga un riesgo. Por ese motivo, solo puede comunicarse con sus padres y con las demás personas a través de un pad, una tableta. 




Y como todo joven, Connelly está en busca de su identidad. Sus padres no podrán hacer otra cosa más que aceptar sus decisiones y apoyarlo, con todo el miedo que les significa; y dejar que, tal vez, se equivoque. Lo que ocurre en todas las familias cuando un joven decide «volar del nido». En este caso, Connelly lo hará acompañado.

Porque este relato, de la misma forma que "Pterhumano", trata de la familia y las relaciones entre las personas. Que los personajes no sean 'seres humanos' es accesorio. En una historia donde los poemas caminan y respiran,  lo mundano y lo cotidiano, gracias a la sensorial y acariciante prosa de  su autora,  adquieren otros colores. Se vuelven, de alguna forma, mágicos.

La primera vez que leí este cuento acabé llorando a mares. En Facebook contaba que sí, que he llorado leyendo, pero que siempre fue por tristeza. Jamás había sido porque algo fuera tan pero tan hermoso. Elijan muy bien el momento para leer este relato. Silencio, un sitio tranquilo, una copa de vino. Hasta les diría que prendan una vela perfumada.

De nuevo, muchas gracias a Laura y, por supuesto, a Teresa.

En el sitio de Ediciones Ayarmanot pueden acceder a los puntos de venta dode pueden conseguir el libro. Pueden leer online "La póetica de las sirenas" en Revista Axxón.

Una canción para acompañar la lectura: 

jueves, 12 de julio de 2018

Cuento: Hombre terrenal

Hoy me casé con el mejor amigo del hombre que amo. Ese hombre que amo desde hace casi quince años, que amé desde el primer momento en que lo vi. Lo conocí en un boliche, una noche de viernes. Hubo onda, o al menos eso creí cuando salimos juntos y comenzamos a caminar por Santa Fe, hombro con hombro. Me enamoré a primera vista, me flasheó. Le pedí el whatsapp.
Y no era un hombre (un chico) atractivo. Era alto y demasiado flaco, con demasiados granos en la cara y demasiado mal vestido. Pero me gustaba. Demasiado. Esa atracción que sentía por él (y que sigo sintiendo) va más allá de lo físico, de lo que se ve en la superficie.
Salimos el fin de semana siguiente: paseamos por Palermo, compramos un par de baratijas en la feria, tomamos una cerveza en un bar. Hablamos de nosotros, de nuestros gustos, de nuestras carreras. De nuestros sueños. Era un chico tan soñador… y yo era tan terrenal. Él quería ser famoso con su música y viajar. Yo quería recibirme de diseñador y tener mi propio local de ropa en una galería del centro.
Pero éramos el uno para el otro, ¿no se daba cuenta?
Cuando nos despedimos en el andén del tren rumbo a Florida, nos dimos un breve abrazo y casi nos besamos. No recuerdo si fue él quien se apartó. Tal vez fui yo. El caso es que no hubo beso. Pero ¡casi! ¡Seguramente nos besaríamos la próxima vez!
Y con ese pensamiento flotándome en la cabeza volví a mi casa, aquella noche. Ese chico ya era mío. ¡Y era tan lindo, tan agradable! ¿A dónde lo llevaría cuando fuéramos novios? Hasta podríamos irnos de vacaciones a la playa o a la montaña…
Me arrojé de cabeza a la cama, feliz… Hacía tanto tiempo que no me sentía tan bien. Puse música: sonaba Katy Perry, Dressin’ Up. Qué oportuno, pensé girándome… I’m dressin’ up for you.
Entonces, me llegó un whatsapp. Era él: ¿Le puedo pasar tu núm a mi amigo que te conté?
Me largué a llorar.
Y con ese hombre, ese amigo, me casé hoy.
Mi marido es un hombre alto y fornido, y tiene la sonrisa más hermosa del mundo. Por él siento un cariño profundo y casi doloroso. Me duele no poder amarlo. Es atento, dulce y se acuerda de nuestros aniversarios. Todos los viernes, cuando llega del sanatorio, me trae un chocolate. Deja que me coma las aceitunas de la pizza. Me abraza cuando estoy triste y no deja de hacerme chistes hasta arrancarme una sonrisa.
¿Qué hubiera pasado si aquella noche hubiera besado al hombre que amo?
No habría conocido a mi marido.
No estaría acá, en esta cama, pensando nada de esto.
Oigo los latidos de su pecho, el silbido de su respiración, siento el calor de su cuerpo sobre mi piel.
¿Por qué me casé?
Porque, a pesar de todo, soy un hombre terrenal.
El hombre que amo ya tiene cuarenta años y sigue buscando a su media naranja: dice que lo reconocerá en cuanto lo vea.
Y le creo, porque a mí me pasó lo mismo.